Esta Navidad estoy redescubriendo el gusto y la felicidad que traen los objetos. Lo anuncio ya sin vergüenza: cada objeto que adquiero me hace mejor persona (claro que están bien escogidos). Mentimos flagrantemente cuando decimos que no nos importan las cosas, sino los valores, las ideas, los conceptos. Mentimos porque en ello hay una esencial contradicción: no existe una dualidad, sino una complementariedad entre los unos y los otros. Los objetos, todos ellos, encierran, representan y producen un mundo simbólico del que se conforma, en gran medida, nuestra cosmología de la experiencia cotidiana (si no, pregúntenle a Baudrillard). Así que, estas fiestas, además de desbordarse de felicidad con sus seres queridos, no se sientan mal por recibir regalos materiales o ser presas del oh terrible consumismo navideño. Mejor disfrútenlos en toda su plenitud física, psíquica y simbólica. Yo, por lo pronto, ya empecé.

5 responses so far ↓
m // December 19, 2008 at 2:53 pm |
bien por la mac!
Argel // December 22, 2008 at 7:22 pm |
yo sigo enamorado de mi mac. la belleza hecha realidad y obediencia, la verdad es que me pone de buenas su eficiencia, una eficiencia notable frente a las pc que tengo en la una.
abrazo navideño
ernesto sandoval // December 22, 2008 at 11:26 pm |
tú por qué crees que soy tan feliz en miami, indiscutible reina de las posesiones materiales?
you’re not your fucking kakis, my ass
besos y abrazos de parte de ana y de tu servilleta
g // December 29, 2008 at 10:19 pm |
a mi me regalaron una manzana mordida. . .
Isabel // January 11, 2009 at 9:51 pm |
Seguido visito, y hoy te linkeé. Me gusta.
* Por cierto, feliz año “y así”.